La sociedad y los famosos

 

En este artículo quiero desarrollar la tesis de que no siempre los famosos son un claro ejemplo de los más altos valores de la sociedad, pero que esto no es un problema de los famosos sino más bien de un reflejo de los valores que imperan en una sociedad.

Para ello, debería distinguir entre los famosos más mediáticos y los que no lo son tanto, o dicho de otra manera, entre los que suelen estar un día sí y otro también en la pequeña pantalla o revistas y los que casi no lo están.

Entre los primeros, salvo honrosas excepciones, están los famosos por hechos que no aportan nada al bienestar del resto de las personas, están porque se acostaron con alguien famoso, porque mostraron sus maravillas corporales o por cualquier otra zafiedad, pero son a ellos a quienes busca la prensa rosa y amarilla y me pregunto por qué.

La respuesta es sencilla, porque la prensa percibe que esa noticia venderá o que su presencia va a atraer a más telespectadores a la televisión. Y vuelvo a hacerme una pregunta, ¿por qué la gente le gusta ese tipo de noticia?

La respuesta esta vez no la tengo tan clara, no me queda claro cuál es el beneficio que las personas que siguen a estos famosos obtienen, pero si me temo, que si ese es su ejemplo, y sabiendo que son un buen número dentro de nuestra sociedad, entonces es que nuestra sociedad está enferma.